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Protexer o invisible
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As palabras que move o mar
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Relatos de provincia
Esta serie de relatos, al igual que su narrativa pretérita, ahonda en vivencias de la infancia y juventud, teniendo como trasfondo la coyuntura política de las décadas del 60 y del 70, con los fenómenos de la guerrilla urbana y la dictadura.
Se reconstruye, además, el entorno pueblerino de la Colonia Valdense y la Nueva Helvecia del momento, donde los avances de la modernidad, con todo, llegaban un poco más rápido que a otros parajes del interior (en el cuento “Sócrates” se menciona que el liceo local era más “progresista y cosmopolita” que los que suele haber en otras ciudades del interior, “en aquellos tiempos de teléfonos negros con manija y operadora para larga distancia.”). En su discurso, apelando a una estrategia escrituraria que se constituye como sello personal, mezcla rasgos semánticos del periodismo, la crónica policial y la novela policial. Las similitudes de lenguaje, tema y ambiente le otorgan marcada unidad a los relatos. También la voz narrativa, que en buena parte de los cuentos se presenta como un periodista/escritor (alter ego fácilmente identificable con el propio Abelenda), contribuye a la homogeneidad, en cuanto a mundo y estilo.
El hombre del tiempo
Hay un niño que mira, hombres dignos pero sin agallas, parejas en armas, emigrantes sin retorno posible. Hay en París una buhardilla helada pero feliz, y calor en un teatro esperpéntico. En Montevideo hay copas de aguardiente, un viejo boxeador, un hospital y un aparato registrando el sonido del tiempo. En Ginebra acechan basureros pulcros y sábanas salpicadas de sangre. Hay mujeres rotas. También mujeres enteras y enteramente soñadas. Hay niñas que durante la guerra salvan la vida y pierden su infancia en un escondite. Hay palabras en yidis, en francés, en la jerga de los puertos. Y una escritura ligera al rescate de lo inacabado, de lo imperfecto, de lo roto. Un libro que todo lo devuelve limpio, en colores e íntegro, sin ocultar las cicatrices.
Todo cambia en un instante
Historias donde las mujeres son las protagonistas.
Y todo a modo de antiguo vinilo, con una cara A en la que nos encontraremos con la narrativa formal y canónica del autor y la cara B, el lado oscuro, voraz y perverso de Beni Domínguez, donde sexo, humor e irreverencia lo inundan todo.
Monstruos cotidianos
En ocasiones, nada nos sorprende más que lo cotidiano. Queda demostrado en este conjunto de relatos donde las relaciones de pareja, los sucesos domésticos o el inconveniente de los parentescos, dan paso a esas inconfesables pasiones, a esos recuerdos, a esas culpas que todos desearíamos quedaran ocultas.
Cristina Gálvez muestra en este volumen una voz diáfana y poco dada a los artificios, donde las historias son siempre lo más importante, con personajes cuya originalidad consiste precisamente en esa normalidad que sus relatos desmienten casi de inmediato, y que ella despliega ante el lector en un tono entre sosegado e irónico. Sus escenas matrimoniales, sus manías inconfesables o sus memorias crueles, terminan resultando familiares para quien se interese en leerlas. Tan familiares como cualquier monstruo cotidiano.
SAUDADE
«Saudade» quiere dar eternidad a la luz, esa luz que asoma flotando en la penumbra.
Un proyecto artístico conjunto, donde palabra y pintura se alimentan recíprocamente para transportar al visitante a unas atmósferas que parecen estar fuera de esta realidad y de este tiempo.
El germen del proyecto fueron los relatos de Natacha G. Mendoza al servir de inspiración para la creación de los cuadros. A partir de ellos, Antonio Seijas fue desarrollando en imágenes todo ese mundo propio y a la vez compartido, que nace de su forma de sentir la escritura de la autora canaria.