Las mujeres, los hombres y la guerra son asuntos que siempre me han preocupado. De niño oí hablar de las guerras, de niño tuve cerca a las mujeres con la mejor mujer del mundo para cada persona: la madre. Cerca tuve a otras mujeres que amo. Como perdí a mi padre casi al cumplir los tres años, mi madre fue padre y madre. Desde entonces muchas mujeres se convirtieron en lo más importante de mi vida para sobrevivir.
También algunos hombres, pero la mujer fue la que me dio la fuerza y el empuje. De niño aprendí entonces lo que vale la fuerza, la palabra y el sacrificio de una mujer, y de niño vi la relación del hombre y la mujer en una sociedad machista; un modelo que muchas veces los medios de comunicación también reproducían y aún reproducen. Por suerte, con el tiempo ha ido cambiando.
Yo quería narrar lo que vivían aquellas mujeres que vi de cerca, sus sueños y desesperanzas con los hombres que formaban parte de sus vidas, las formas en que algunas de ellas también asumían la violencia de algunos hombres.
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